¿Alguna vez te has encontrado dando vueltas en la cama, deseando desesperadamente dormir pero sin poder conciliar el sueño? El dormitorio, destinado a ser un refugio para la relajación y el descanso, puede convertirse en ocasiones en un campo de batalla contra la ansiedad y el insomnio. Irónicamente, obligarse a dormir a menudo resulta contraproducente. La clave para mejorar la calidad del sueño radica en acostarse sólo cuando realmente se sienta somnoliento.
Establecer una fuerte asociación mental entre la cama y el sueño es fundamental. Si permanece despierto durante más de 20 minutos después de acostarse, los expertos recomiendan levantarse y realizar una actividad relajante, como leer, escuchar música suave o meditar. Vuelva a la cama sólo cuando vuelva la somnolencia. Evite mirar televisión, hojear el teléfono o trabajar en la cama, ya que estas actividades debilitan la conexión del cerebro entre la cama y el sueño reparador.
Mantener un horario de sueño constante es igualmente importante. Incluso los fines de semana, trate de respetar aproximadamente la misma hora de acostarse y despertarse. Esto ayuda a regular el reloj interno de su cuerpo, haciendo que el sueño sea más predecible. Además, mantener el dormitorio oscuro, tranquilo y fresco puede mejorar significativamente la calidad del sueño. Recuerda: dormir no es una tarea a realizar sino un proceso natural. Sólo cuando su mente y su cuerpo estén realmente tranquilos podrá caer sin esfuerzo en un sueño reparador.