Para aquellos que luchan contra el dolor crónico y que han encontrado un alivio limitado a través de métodos convencionales, la Estimulación Nerviosa Eléctrica Transcutánea (TENS) puede ofrecer una alternativa prometedora. Esta técnica no invasiva para el alivio del dolor utiliza corrientes eléctricas suaves para estimular la piel, aliviando eficazmente varios síntomas de dolor. Este artículo examina la tecnología TENS, incluyendo sus principios de funcionamiento, métodos de aplicación, consideraciones de seguridad y criterios de selección para ayudar a los usuarios a controlar el dolor de forma segura y eficaz.
La Estimulación Nerviosa Eléctrica Transcutánea (TENS) es un método terapéutico que emplea pequeños dispositivos portátiles para administrar impulsos eléctricos suaves a través de la piel al sistema nervioso para el alivio del dolor. Estos dispositivos alimentados por batería se conectan mediante cables a electrodos autoadhesivos colocados sobre la piel. Durante el uso, los pacientes suelen experimentar una sensación de hormigueo o zumbido indoloro que ayuda a bloquear o inhibir las señales de dolor para que no lleguen al cerebro.
Las unidades TENS suelen tener dos o cuatro electrodos. Para el dolor localizado, se colocan dos almohadillas a ambos lados del área afectada para asegurar una cobertura completa. Las áreas de dolor más grandes pueden requerir cuatro almohadillas para una estimulación más amplia.
Los usuarios pueden ajustar la intensidad de la corriente a través de diales o perillas hasta que sientan una sensación de hormigueo fuerte pero cómoda. Muchos dispositivos TENS también permiten la modulación de los patrones y frecuencias de la corriente, con pantallas digitales y programas preestablecidos disponibles para diferentes tipos de dolor.
Aunque generalmente es segura, la terapia TENS requiere el cumplimiento de varias precauciones:
La técnica adecuada mejora la efectividad terapéutica:
Considere estos factores al comprar unidades TENS:
TENS proporciona alivio sintomático en lugar de abordar las causas subyacentes. Los usuarios deben combinar esta terapia con otros tratamientos que se dirijan a las causas fundamentales del dolor para una gestión integral.